12/08/2015

LA MÚSICA SE IMPLICA

MELODÍAS DE ALERTA

   La música como medio de expresión y comunicación tiene un poderoso efecto sobre nosotros y sobre la sociedad. La música nos acompaña en el día a día y todos hemos experimentado como influye en nuestro estado de ánimo, ya que una melodía es capaz de despertar entusiasmo, alegría, tristeza, melancolía, pasión, indignación y otras muchas emociones. Tenemos un vínculo tan fuerte con la música que no entendemos un mundo sin ella y ahí radica su poder.
   La música nos hace vibrar, nos arranca una sonrisa o nos roba lágrimas, nos hace reflexionar y ese potencial es el que algunos artistas aprovechan para denunciar injusticias o concienciar sobre problemas sociales.
  Desde el ámbito musical, hay artistas comprometidos que escriben sobre la anorexia, que nos advierten sobre sus consecuencias, que denuncian la presión de la moda y sus cánones de belleza. Algunas melodías con sus letras se convierten en voces de alerta que se alzan como gritos de lucha contra la anorexia.

  Una artista solidaria como Chenoa, en su álbum “Absurda Cenicienta”, nos sorprende con su canción “dieciséis” que nos acerca al drama de los trastornos alimenticios y sus nefastas consecuencias. 


   El rap es una expresión artística enérgica y rítmica, que unido a sus extensas letras lo convierte en un vehículo perfecto para trasmitir mensajes a la sociedad. Algunos raperos han aprovechado estas cualidades y su facilidad de impregnar y de contagiar para denunciar la realidad que envuelve el mundo de los trastornos alimenticios y empatizar con quienes los sufren. 


   Otros ejemplos son Porta con la canción "Espejismos" y Sheon con su tema "Debajo de tu piel"

   Desde el estilo punk Rock, el grupo “Matarás a quien más ames” (MAQMA) se une a la lucha contra la anorexia con el tema “90 60 Anorexia”. MAQMA critica los medios de comunicación y denuncia su participación activa en el proceso de la enfermedad ya que incitan a dejar de comer.

ANOREXIA E INFANCIA

LA PEQUEÑA, GRAN ANOREXIA.

   Uno de los grandes problemas de los trastornos de la alimentación en los niños, es que es muy difícil de detectar.
   Los niños son muy activos por lo que el exceso de deporte no resulta sospechoso. Además en el caso de muchos niños, existen problemas de alimentación considerados dentro de lo habitual. Los niños que deciden no comer en muchas ocasiones dicen que nos les gusta ese plato de comida, o que les duele la tripa y por eso no quieren comer más. En ese caso lo habitual es que los padres les crean, con el fin de que "aprendan" a comer, no les ponen otro plato de comida, o incluso no les fuerzan a comer más por miedo a que les siente mal. 
  En el documental que se muestra a continuación, se explica el caso de una niña de 8 años, que presenta anorexia nerviosa, es internada en un centro de rehabilitación con el fin de acabar con este trastorno.


EN EL ÁMBITO ACADÉMICO...



ANOREXIA NERVIOSA Y EL ÁMBITO ACADÉMICO

  Existen situaciones en el ámbito académico que producen un alto nivel de estrés y que pueden generar conductas o pensamientos de riesgo como una forma de combatir la tensión, aumentando la probabilidad de desarrollar alguno de los trastornos de la conducta alimentaria, y en este caso, anorexia nerviosa (AN).
   Teniendo en cuenta el estudio que se han llevado a cabo "Trastrornos de la alimentación: Su prevalencia y principales factores de riesgo - estudiantes universitarias de primer y segundo año" las encuestadas manifestaron recibir críticas o ser presionadas por otros, por lo que es importante que la familia y el hogar jueguen un papel clave y positivo en el que se genere una conducta diferente respecto a este tema y que ayude a las niñas a pensar de manera eficaz.



  Mª Ángeles Martínez Martín, profesora Titular del Área de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Burgos ha escrito una entrada en la página web cumclaude magacin: "¿Son los universitarios vulnerables a los TCA?"

  Los estudiantes universitarios se enfrentan, a lo largo de su vida académica, a múltiples estresores que propician que sean vulnerables a sufrir problemas de salud mental. Responder a mayores exigencias académicas, cambios en la red de apoyo social, demandas de mayor autonomía y protagonismo, fracaso vocacional o académico, desarraigo, etc. constituyen factores que pueden aumentar el riesgo de generar síntomas clínicos (Micin y Bagladi, 2011). Estos factores unidos a los acontecimientos vitales y características concretas de cada estudiante -no olvidemos que como cualquier persona pueden presentar conflictos familiares o de pareja, conflictos interpersonales, problemas de autoestima, autocontrol…-, aumentan la predisposición a padecer problemas vinculados a la salud mental (Martínez, 2015). Los trastornos de la conducta alimentaria constituyen uno de los múltiples problemas mentales que pueden estar presentes en las personas que están inmersas en el mundo universitario.
  Es difícil saber con certeza la tasa de prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria en la población universitaria dada la escasez de estudios realizados con este colectivo; sin embargo, es relativamente frecuente hallar casos de estudiantes que muestran conductas alimentarias anómalas y actitudes de alto riesgo como son el miedo obsesivo a engordar, la medición constante y recurrente de calorías, la preocupación por todo lo que tiene que ver con la comida y el peso, elpercibirse gorda/o cuando realmente no lo está, hacer dieta, recurrir al excesivo ejercicio físico, uso incontrolado de laxantes, etc. (Martínez, 2015).
  Uno de los factores ligados a dichas conductas y actitudes es la frecuente insatisfacción que muchos estudiantes universitarios (tanto mujeres como varones) muestran hacia su aspecto físico (Lameiras, Calado, Rodríguez y Fernández, 2003; García, Solbes, Expósito, y Navarro, 2012).), lo cual se manifiesta en pensamientos y sentimientos negativos hacia todo lo que se refiere a su cuerpo. Esta insatisfacción con la imagen corporal propicia la utilización de métodos de control de peso, aspecto directamente ligado al aumento de la posibilidad de desarrollar trastornos de la conducta alimentaria.
  Por otra parte, no podemos obviar que el comienzo de los estudios universitarios suele ser el momento en el que un número elevado de alumnos asume por primera vez la responsabilidad que supone el alimentarse, con lo que ello conlleva (selección de productos, hacer la compra, cocinar sano, conservar los alimentos…).